Génesis 2:16
Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás;
Referencia cruzada
Génesis 2:9 identifica los árboles del huerto, incluido el árbol del conocimiento del bien y del mal, estableciendo lo que Dios manda a Adán en 2:16.
En Génesis 3:1, la serpiente distorsiona el generoso permiso de Dios: 'comer de todo árbol' se convierte en 'no debéis comer de ningún árbol'. La serpiente invierte la generosidad en prohibición.
En Génesis 3:2, Eva recuerda correctamente el permiso de Dios: 'podemos comer del fruto de los árboles', haciendo eco de la libertad descrita en 2:16.
En Génesis 1:29, Dios da a la humanidad todo árbol con fruto para comer, la misma provisión generosa reiterada en el mandato de comer libremente.
En Génesis 3:3, Eva añade 'ni lo tocaréis', ampliando la prohibición real de Dios. Esta distorsión refleja su alejamiento de las palabras originales.
En Génesis 3:17, Dios juzga a Adán por desobedecer 'el mandamiento que te fue dado', el mismo mandato sobre comer libremente y evitar un árbol.
En Génesis 1:11, Dios manda a la tierra producir árboles frutales, los mismos árboles que luego dice a Adán que puede comer libremente.
1 Samuel 15:22 afirma que la obediencia es mejor que los sacrificios, contrastando con el simple mandato divino dado aquí a Adán.