2 Samuel 18:33
Entonces el rey se turbó, y subióse á la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalom, hijo mío, hijo mío Absalom! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalom, hijo mío, hijo mío!
Referencia cruzada
2 Samuel 12:10-23 predijo que la espada no se apartaría de la casa de David — ahora cumplido en la muerte de Absalón, provocando este lamento.
En 2 Samuel 19:4, David repite este mismo angustiado clamor por Absalón, mostrando que su dolor persistió.
2 Samuel 13:36 muestra a David y sus hijos llorando por Amnón, otra tragedia familiar que anticipa su dolor aquí.
2 Samuel 14:1 revela que el corazón de David ya estaba inclinado hacia Absalón, explicando la profundidad de su dolor cuando muere.
2 Samuel 19:1 relata las consecuencias del lamento de David: el ejército oye su duelo, mostrando el impacto público.
En 2 Samuel 3:32, David también llora amargamente la muerte de Abner, mostrando su patrón de duelo público, aunque no por un hijo.
Proverbios 10:1 captura la dinámica exacta: un hijo necio como Absalón trae tristeza a su padre David.
Proverbios 17:25 describe el dolor que un hijo necio causa a su padre, exactamente la experiencia de David con Absalón aquí.
Salmos 3:1 recuerda a David huyendo de Absalón, preparando el escenario para la rebelión que termina en su lamento aquí.
1 Tesalonicenses 4:13 contrasta el dolor sin esperanza con la esperanza cristiana; el lamento de David es un ejemplo de duelo sin esa esperanza.
En Génesis 44:30, Judá describe la vida de Jacob ligada a Benjamín, reflejando la angustia de David por perder a Absalón aquí.
Proverbios 17:21 generaliza el dolor de un padre por un hijo necio, que el lamento de David ejemplifica con Absalón.
Proverbios 19:13 dice que un hijo necio trae ruina; la rebelión de Absalón arruinó la paz de David y causó este dolor.
2 Corintios 12:15 muestra la disposición de Pablo a gastarse por otros, similar a David deseando haber muerto por Absalón.
En Génesis 21:11, Abraham se angustió por su hijo Ismael, una aflicción paternal similar al lamento de David por Absalón.
En Jueces 11:35, Jefté se lamenta por su hija, otro padre afligido por un hijo, aunque por un voto y no por batalla.