2 Crónicas 32:33

Y durmió Ezechîas con sus padres, y sepultáronlo en los más insignes sepulcros de los hijos de David, honrándole en su muerte todo Judá y los de Jerusalem: y reinó en su lugar Manasés su hijo.

Referencia cruzada

2 Crónicas 33:1–20 Contexto histórico

2 Crónicas 33:1-20 narra el reinado de Manasés, quien sucedió a Ezequías, una continuación narrativa directa.

2 Crónicas 33:20 Contexto histórico

2 Crónicas 33:20 registra la muerte de Manasés usando la misma fórmula, continuando la narrativa desde la sucesión de Ezequías.

2 Crónicas 16:14 describe el elaborado entierro de Asa; ambos son relatos de entierros reales, pero el de Ezequías es más simple y en los sepulcros de David.

Proverbios 10:7 dice que el justo es bendecido en memoria; el entierro honrado de Ezequías es un cumplimiento concreto.

2 Reyes 20:21 da el relato paralelo de la muerte de Ezequías y la sucesión de Manasés, el mismo evento.

2 Reyes 21:1 Contexto histórico

2 Reyes 21:1 comienza el relato del reinado de Manasés, inmediatamente después de la muerte de Ezequías, continuación narrativa en Reyes.

Mateo 1:9 Contexto histórico

Mateo 1:9 lista a Ezequías en la genealogía de Jesús, mostrando su lugar en la línea mesiánica de David.

Mateo 1:10 Contexto histórico

Mateo 1:10 lista a Manasés en la genealogía de Jesús como hijo de Ezequías, vinculando esta sucesión con la línea mesiánica.

2 Reyes 21:18 Contexto histórico

2 Reyes 21:18 registra la muerte y entierro de Manasés, la siguiente generación tras la muerte de Ezequías y la sucesión de Manasés.

Isaías 1:1 Contexto histórico

Isaías 1:1 nombra a Ezequías como uno de los reyes durante el ministerio de Isaías, proporcionando el contexto profético de su reinado.

Oseas 1:1 Contexto histórico

Oseas 1:1 también fecha las profecías de Oseas en el reinado de Ezequías, vinculando al rey con la palabra profética.

Miqueas 1:1 Contexto histórico

Miqueas 1:1 sitúa de igual manera las profecías de Miqueas en los días de Ezequías, conectando al rey con el libro profético.

1 Reyes 2:10 registra la muerte de David con la misma fórmula: 'durmió con sus padres y fue sepultado', un epitafio real típico.

1 Reyes 11:43 usa la fórmula idéntica para la muerte de Salomón: 'durmió con sus padres y fue sepultado', paralelo a Ezequías.