Salmos 25:20
Guarda mi alma, y líbrame: no sea yo avergonzado, porque en ti confié.
Referencia cruzada
Salmos 71:1 repite la súplica exacta: 'En ti, oh Jehová, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás' — un paralelo muy cercano.
En Salmos 16:1, la misma súplica 'Guárdame, oh Dios, porque en ti confío' refleja la oración del salmista casi al pie de la letra.
En Salmos 119:31, el salmista pide 'no me avergüences' después de aferrarse a los testimonios — mismo tema de vergüenza y confianza.
Salmos 17:8 usa la metáfora 'la niña de tus ojos' y 'la sombra de tus alas' para representar la misma súplica de protección divina.
Salmos 22:20 clama de manera similar 'Líbrame de la espada' — ambas son oraciones urgentes de rescate de los enemigos.
Salmos 121:7 promete que Jehová te guardará de todo mal — una confianza segura que hace eco de la oración por protección.
Salmos 22:21 continúa la súplica de rescate con 'Sálvame de la boca de los leones' — reforzando el tema de la liberación.
Salmos 71:2 pide 'rescátame y líbrame' — coincidiendo con la solicitud de rescate en este versículo.
En Romanos 9:33, Pablo cita a Isaías: los que creen en Cristo no serán avergonzados — aplicando la misma esperanza al evangelio.
En Génesis 32:11, Jacob ora por liberación de Esaú — un clamor similar de rescate al 'líbrame' del salmista.
En Joel 2:27, Dios promete que su pueblo nunca será avergonzado — haciendo eco directo de la súplica del salmista.