Proverbios 19:24

El perezoso esconde su mano en el seno: aun á su boca no la llevará.

Referencia cruzada

Proverbios 19:15 advierte de manera similar que la pereza trae sueño y hambre, paralelamente directo al perezoso que no lleva comida a su boca.

Proverbios 6:9 reprende al perezoso por dormir demasiado, coincidiendo con la pereza extrema del hombre que no se alimenta.

Proverbios 6:10 describe el mismo patrón de poco sueño y manos cruzadas que lleva a la pobreza, reflejando la inacción del perezoso.

Proverbios 12:27 contrasta al perezoso que ni siquiera cocina su caza con el diligente, reforzando el tema del esfuerzo desperdiciado.

Proverbios 15:19 compara el camino del perezoso con un seto de espinos, ilustrando los obstáculos autoimpuestos que impiden la acción.

Proverbios 24:30-34 expande la negligencia del perezoso con un campo cubierto de espinos, terminando con la misma advertencia sobre la pobreza.

Proverbios 26:13 muestra al perezoso poniendo excusas absurdas (un león en la calle), destacando la misma negativa a actuar que la imagen de la mano en el plato.

Proverbios 6:6 también habla del perezoso, usando a la hormiga como modelo de diligencia, un contraste directo con la inacción del holgazán.

Proverbios 10:4 contrasta las manos ociosas con las manos diligentes, reforzando la causa y efecto de la pereza frente al trabajo duro.

Proverbios 20:4 describe al perezoso que descuida el arado, otro ejemplo de procrastinación que lleva a la carencia.

Proverbios 21:25 afirma que el deseo del perezoso lo mata porque sus manos se niegan a trabajar, vinculando directamente la inacción de las manos con la muerte.

Proverbios 26:15 repite este mismo proverbio sobre la mano del perezoso en el plato, enfatizando el mismo tema de la pereza.