Marcos 4:8
Y otra parte cayó en buena tierra, y dió fruto, que subió y creció: y llevó uno á treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.
Referencia cruzada
En Marcos 4:20, Jesús explica la buena tierra como aquellos que oyen, reciben la palabra y dan fruto, interpretando directamente el versículo anterior.
Mateo 13:8 es el mismo relato de la parábola: la semilla en buena tierra da fruto, reflejando la versión de Marcos con ligeras diferencias numéricas.
Mateo 13:23 interpreta la buena tierra como aquellos que entienden la palabra y dan fruto, coincidiendo con la explicación de Marcos.
Lucas 8:8 es la parábola paralela: la semilla en buena tierra da fruto al ciento por uno, la misma imagen que Marcos.
Lucas 8:15 interpreta la buena tierra como aquellos con corazón noble que retienen la palabra y perseveran para dar fruto, paralelo a Marcos 4:20.
Juan 15:5 usa el dar fruto como permanecer en Cristo, reflejando directamente la fecundidad de la buena tierra por la palabra.
Hechos 17:11 ejemplifica la buena tierra: recibir la palabra con avidez y examinar las Escrituras diariamente.
Colosenses 1:6 describe el evangelio dando fruto y creciendo en todo el mundo, como la semilla en buena tierra.
Hebreos 4:2 señala que la palabra no aprovechó a algunos por falta de fe, paralelismo directo con la tierra endurecida de la parábola.
Santiago 1:19-22 llama a ser hacedores de la palabra, no solo oidores; la buena tierra produce fruto al ponerla en práctica.
1 Pedro 2:1-2 insta a desear la leche espiritual para crecer, reflejando la recepción nutritiva de la palabra en la buena tierra.
Génesis 26:12 describe a Isaac cosechando al ciento por uno por la bendición de Dios, reflejando la abundante cosecha de la buena tierra aquí.
Juan 1:12 habla de recibir a Cristo para ser hijos de Dios, análogo a recibir la palabra (semilla) que da fruto en los creyentes.