Juan 19:38
Después de estas cosas, José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto por miedo de los Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesús: y permitióselo Pilato. Entonces vino, y quitó el cuerpo de Jesús.
Referencia cruzada
Juan 9:22 explica la amenaza de excomunión que hizo que José fuera un discípulo secreto por miedo.
Juan 12:42 muestra que muchos gobernantes creían en secreto por miedo a ser expulsados de la sinagoga, reflejando la fe oculta de José.
Juan 3:2 muestra a Nicodemo viniendo a Jesús de noche, como el discipulado secreto de José; ambos temían la asociación pública.
Juan 7:13 describe el miedo a los judíos que impedía hablar abiertamente de Jesús, reflejando el discipulado secreto de José por la misma razón.
Proverbios 29:25 advierte que el temor del hombre es un lazo; el discipulado secreto de José lo ejemplifica, aunque luego lo superó.
Mateo 27:57-60 da el mismo relato de José sepultando a Jesús, añadiendo detalles sobre el sepulcro nuevo.
Marcos 15:42-46 relata la petición y sepultura de José, señalando que era el día de la Preparación, destacando su valentía.
Lucas 23:50 describe a José como un hombre bueno y justo que no había consentido en la decisión del concilio.
Isaías 53:9 profetizó que el Mesías estaría con el rico en su muerte; José, un hombre rico, proveyó el sepulcro, cumpliendo esto.
Marcos 15:42-46 repite el relato de la sepultura, resaltando la valentía de José en la víspera del sábado.
Marcos 15:46 añade detalles de que José compró la sábana y el procedimiento de sepultura, complementando el relato de Juan.
Lucas 23:52 registra la petición de José por el cuerpo, paralelo al relato de Juan, con énfasis en su papel como miembro del concilio.
1 Corintios 15:4 confirma la sepultura de Jesús como parte del credo del evangelio; la acción de José es el medio histórico de esa sepultura.