Deuteronomio 8:5
Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre á su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.
Referencia cruzada
Deuteronomio 21:18 describe la disciplina parental terrenal de un hijo rebelde, reflejando la analogía padre-hijo aquí.
2 Samuel 7:14 declara explícitamente que Dios disciplinará a su hijo con vara, un paralelo directo a la metáfora de disciplina padre-hijo aquí.
Job 5:17 llama bienaventurado al que Dios reprende, haciendo eco directamente del tema de la disciplina divina como acto paternal.
Job 5:18 continúa la metáfora de la disciplina: Dios hiere para sanar, reforzando el propósito detrás de la corrección paternal de Dios.
Salmos 89:32 advierte sobre castigar la transgresión con vara, un paralelo cercano a la disciplina paternal descrita aquí.
Salmos 94:12 declara bienaventurado al disciplinado por Dios, alineándose directamente con el tema de disciplina paternal aquí.
Proverbios 3:12 hace eco de esta analogía de disciplina padre-hijo, afirmando la disciplina de Dios como señal de amor.
Hebreos 12:5-11 expande esta disciplina paternal, citando Proverbios y explicando el propósito de Dios para nuestra santidad.
1 Corintios 11:32 aplica esta disciplina a los creyentes del NT, vinculando el juicio a la corrección amorosa para evitar la condenación.
Apocalipsis 3:19 refleja este principio: Cristo reprende y disciplina a los que ama, llamando al arrepentimiento.
Job 33:19 ilustra la disciplina divina a través del dolor físico, reforzando que el sufrimiento puede ser corrección amorosa.