2 Tesalonicenses 3:10

Porque aun estando con vosotros, os denunciábamos esto: Que si alguno no quisiere trabajar, tampoco coma.

Referencia cruzada

En 2 Tesalonicenses 3:6, Pablo manda evitar al ocioso — este versículo proporciona la regla que fundamenta ese mandato.

Génesis 3:19 vincula el comer con el trabajo con sudor — la misma necesidad de trabajar para comer que subyace al mandato de Pablo.

Proverbios 13:4 contrasta el anhelo del perezoso con el suministro del diligente — refuerza directamente el principio de Pablo.

Proverbios 20:4 describe al perezoso que no ara y no tiene nada en la cosecha — misma lógica que 'si no trabaja, no coma'.

Proverbios 21:25 dice que el deseo del perezoso lo mata porque sus manos rehúsan trabajar — eco de la consecuencia de negarse a trabajar.

Proverbios 24:30-34 muestra el campo descuidado del perezoso que lleva a la pobreza — ilustración vívida del principio de Pablo.

1 Tesalonicenses 4:11 instruye a los creyentes a trabajar con sus manos — el mismo mandato anterior que Pablo ahora reafirma.

En Proverbios 14:23, el trabajo duro trae ganancia mientras que la mera charla lleva a la pobreza — apoya directamente el principio de Pablo de que el trabajo es necesario.

En Proverbios 19:15, la pereza trae sueño profundo y el ocioso pasa hambre — eco directo de la regla de Pablo de que la ociosidad lleva al hambre.

En Proverbios 20:13, evitar el sueño lleva a comida de sobra, mientras que amar el sueño trae pobreza — refuerza el llamado de Pablo a trabajar para comer.

En Proverbios 31:13, la mujer virtuosa trabaja con manos diligentes — ilustra un ejemplo positivo de trabajo esforzado, alineado con la ética de Pablo.