2 Samuel 6:20
Volvió luego David para bendecir su casa: y saliendo Michâl á recibir á David, dijo: ¡Cuán honrado ha sido hoy el rey de Israel, desnudándose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se desnudara un juglar!
Referencia cruzada
En 2 Samuel 6:14, David danza delante de Jehová con un efod de lino; esta es la acción que Mical critica aquí.
2 Samuel 6:16 muestra a Mical despreciando a David mientras danzaba, preparando su ataque verbal en el versículo 20. Paralelo directo del mismo evento.
En 2 Samuel 6:18, David bendice al pueblo tras el sacrificio, preparando su intención de bendecir su casa en el versículo 20 antes de la interrupción de Mical.
En 1 Samuel 19:24, Saúl se desnuda y profetiza todo el día, una versión más extrema del descubrimiento de David, reforzando el patrón de vergüenza real en la adoración.
1 Crónicas 16:43 es paralelo directo de este versículo, afirmando que David volvió a casa para bendecir su casa, proporcionando el mismo contexto narrativo.
Salmos 69:7-9 describe soportar el oprobio por la casa de Dios, exactamente la experiencia de David aquí. Fuerte paralelo de sufrimiento por celo.
Marcos 3:21 muestra a la familia de Jesús pensando que está fuera de sí, reflejando el desprecio de Mical por el celo de David. Paralelo tipológico del siervo de Dios incomprendido por su familia.
En 1 Corintios 4:10-13, Pablo describe a los apóstoles como necios por causa de Cristo, haciendo eco de la disposición de David a ser visto como vulgar en la adoración.
1 Crónicas 15:29 es el relato paralelo de Mical despreciando a David mientras danza delante del arca.
1 Samuel 14:49 lista a Mical como hija de Saúl, identificando a la mujer que critica a David aquí.
Isaías 53:3 habla de ser despreciado y rechazado, como David lo fue por Mical. Presagio tipológico del rechazo de Cristo. Moderado.
En Filipenses 2:7, Jesús se despoja a sí mismo para tomar forma de siervo, una humildad más profunda que la danza de David, pero ambos implican humillarse ante Dios.
En Filipenses 2:8, Jesús se humilla hasta la muerte en una cruz, una humillación mayor, pero el acto de David también invitó al escarnio por causa de Dios.